Para aprender IV

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Aquí Paulina Jackiewicz aprovecha muy bien el bokeh.

Cuando uno toma una fotografía plasma parte de un mundo tridimensional en un plano. Una de las mayores decisiones que toma antes de hacerlo es a dónde poner el foco. No es lo mismo enfocar el lente de la cámara en un objeto cercano que en el infinito, produce resultados distintos. La profundidad de campo es aquella zona comprendida entre el objeto más cercano y más lejano que se vean aceptablemente nítidos. Depende de 4 variables: distancia focal, longitud focal del lente, apertura del lente y círculo de confusión (este último depende de la superficie en la que se proyecta la imagen – la resolución de la película o el sensor digital).

Cuando la distancia focal es corta (enfocamos cerca) la profundidad de campo es más acotada, lo mismo pasa cuando aumentamos la apertura del lente. La longitud focal a veces podemos manipularla también (si tenemos más de un lente o un zoom) y para una misma distancia focal y apertura, un lente de menor longitud focal posee una profundidad de campo más grande. Manipulando esta propiedad del lente que estemos usando podemos realzar algún objeto o sujeto haciendo que el resto de la imagen quede fuera de foco (esto se conoce como Bokeh) o asegurarnos que todo esté nítido recurriendo a la distancia hiperfocal.

El grupo Selective & Conceptual DOF de Flickr reúne fotografías en las que se tuvo en cuenta la profundidad de campo a la hora de definir la composición. A veces es pequeña (de tan solo unos centímetros) y a veces es infinitamente grande. Algo que no hay que dejar de probar es usar profundidades pequeñas manteniendo el plano de la imagen de manera oblicua al objeto que se retrate (ver acá).

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No hay duda de que K. Yemenjian quiere que nos concentremos en el choclo.
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En esta Ed Sax necesita que la profundidad de campo mantenga todo nítido.