Cartoneica I

Cuando quise probar la fotografía estenopeica tuve tres opciones. Podría haber usado una tapa agujereada con la cámara digital o armado la famosa cámara con la cajita de fósforos para rollos de 35mm. Pero aproveché la oportunidad para usar por primera vez rollos de formato medio. Así comencé a probar distintos modelos de cámaras de cartón. Se llaman Cartoneicas.

Analógicas: Working
Cartoneica 100mm (f294 – 30′) con un rollo Kodak T-Max 400.

Una cámara estenopeica es una cámara fotográfica en la cual el lente es reemplazado por un agujero pequeño (suele llamarse estenopo pero dicha palabra no está en el diccionario). La luz pasa a través de este agujero y proyecta el mundo exterior en el fondo de la cámara patas arriba. Este pequeño orificio tiene las mismas propiedades que cualquier lente fotográfico. Tiene una longitud focal (la distancia que lo separa del fondo de la cámara) y un número f (que es igual a la longitud focal dividida el diámetro de la abertura). El diámetro del círculo de confusión de una cámara estenopeica es prácticamente igual al diámetro de su agujero por lo que cuanto más chico sea mayor será la resolución de la cámara.
Por supuesto no es todo tan fácil. El orificio, idealmente, tiene que ser perfectamente redondo. Y cuando uno quiere hacer un agujero circular de menos de un milímetro no es sencillo encontrar un método infalible. El material que suele usarse para hacer el lente, al menos en las cámaras caseras, es la lámina de aluminio de las latas de cerveza.
Existe una fórmula para calcular el diámetro ideal del agujero para una longitud focal dada (ver acá). Si es demasiado pequeño puede traer problemas por difracción. Además tiene que ser mayor al espesor del material en que lo hagamos ya que si no la pared del orificio proyectará sombra y obtendremos una imagen con mucha viñeta (el espesor del aluminio de las latas de bebidas es de 0,22mm).

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Cartoneica 48mm panorámica (f141 – 5′ + flash) con un rollo Foma Fomapan 400.

Cualquiera puede hacer una caja así que la dificultad de construir una cámara fotográfica de este tipo radica en lograr hacer un orificio prolijo y también, si pretenden usar rollos como yo, idear un sistema sencillo que nos permita avanzar la película dentro de la cámara mientras la usamos. Cuando se utilizan películas de 35mm suele usarse un carrete vacío para ir almacenando la película ya expuesta. La ventaja es que estos carretes no dejan entrar la luz. Los rollos de formato medio, en cambio, deben estar completamente dentro de la cámara.
Hasta ahora construí dos cámaras de cartulina americana (en Buenos Aires se llama así, es una especie de cartulina gruesa pero muy fácil de doblar y cortar) y una cámara de cartón gris de 2mm. Por supuesto las cámaras de cartulina son más frágiles y hay que tratarlas con cuidado. Aunque quizás no duren tanto funcionan perfectamente. En las próximas semanas publicaré aquí los detalles sobre cómo logré alojar la película y hacerla avanzar con buenos resultados.