Perspectiva estética

Pasaron ya cuatro meses, aún así me parece que la discusión que mantuve con un amigo a raíz de una foto que subí a Instagram sigue valiendo la pena. No habían pasado ni diez minutos desde que había compartido una imagen de las torres de la Basílica de Luján y Emanuel me señaló un problema en su composición. Antes de meternos de lleno en la discusión aclaro que no es absolutamente fiel a la que realmente ocurrió porque preferí exagerar nuestras posiciones para que nuestras diferentes ideas sean aún más claras. Emanuel es, además de fotógrafo, ingeniero. Yo, además de músico, fotógrafo. Pero no sería preciso pensarnos necesariamente así, ya que él no es tan ingeniero y yo, por otro lado, tengo formación técnica. Zambullámonos entonces en el supuesto diálogo que nunca tuvimos.

La fotografía, en la que decidí no corregir la distorsión por perspectiva, suscitó la discusión.

El diálogo

– Hola Rodri, ¿Cómo andás? – me saludó Emanuel – Che, en la foto que subiste de la Basílica hay que dejar las verticales rectas.
– Te molesta la distorsión… – contesté en seguida – Está alineada tomando la torre del medio. Igual tampoco exageremos, si quiero la puedo subir patas para arriba.
– No. Las verticales están en diagonal – insistió Emanuel.
– Yo la torre del medio (la oscura) la veo bien alineada (verticalmente). Las otras torres están distorsionadas debido a la perspectiva.
– Claro. Pero la de la izquierda está muy torcida.
– Está bien. – por supuesto acepté – Las torres de la izquierda al igual que la torre principal están torcidas por la perspectiva. Las líneas no son paralelas, se juntan todas en un punto de fuga que queda afuera de la foto. Entiendo que no te guste, pero es intencional.
– Ok.
– Es una foto tomada desde abajo – expliqué – con el lente en 100mm o por ahí en 70mm – después confirmé que no tenía la menor idea de la longitud focal que había usado, la saqué con el zoom en 35mm – .
– Te entiendo. Pero en arquitectura las verticales se dejan verticales.
– Claro, no sigue la norma…

Arriba la foto original que suscitó la discusión. Abajo la misma foto con corrección de perspectiva (aplicada en RawTherapee).

La reflexión

Un análisis superficial del diálogo anterior puede mostrar signos de la grieta estética fotográfica y separarnos en dos bandos. Los fotógrafos más esquemáticos (esos que siguen a rajatabla la corrección de perspectiva, la ley de los tercios o se molestan con el ruido) se pondrán del lado de Emanuel. Mientras tanto, los fotógrafos más libres (que disfrutan con movimientos de cámara, usando lentes al revés y sacando fotos con películas fotográficas vencidas) probablemente me apoyen a mí.

Sin embargo lo cierto es que tanto Emanuel como yo somos gente inteligente y nos tomamos en serio la fotografía aunque tengamos gustos distintos. ¿Se puede estar de un lado o del otro? ¿Cuál es la razón correcta para decidir corregir o no corregir la distorsión de perspectiva? ¿Es correcto tomar la decisión simplemente basándonos en una convención? Si decidimos no corregirla, ¿corremos algún riesgo?

La puerta principal del Teatro Colón tomada desde el suelo.

Beethoven nunca hubiera escrito sus últimos cuartetos de cuerda si hubiera sido fiel a las convenciones. ¡Pero cuidado! Porque no rompió con todas las convenciones al mismo tiempo. Y aún así, cuando el público los escuchó por primera vez se tapó los oídos. En mi opinión no tiene sentido corregir la distorsión de perspectiva de una foto cuando es parte esencial de la composición, no importa cuán arraigada esté la costumbre de hacerlo. Sin embargo es fundamental corregirla cuando distrae o confunde al observador. Hace unas semanas estuve de noche en el centro de Buenos Aires y me agaché para tomar una foto del Teatro Colón. No tiene ningún sentido corregir la perspectiva de una foto que uno tomó agachado hacia arriba, ¡podría no haberme agachado! El mismo día, unos minutos más tarde tomé otra foto del teatro desde más lejos, y mientras la procesaba en la computadora había algo que me molestaba. Me costó darme cuenta de que el problema era la distorsión por perspectiva. No tuve ninguna duda en corregirla.

Otra foto del Teatro Colón. A la izquierda, en la imagen sin corrección, la estructura de la derecha llama la atención. A la derecha, en la imagen corregida, pasa más desapercibida.

No me parece buena idea obsesionarse con ninguna convención. Conocerlas, sin embargo, es importante porque en el momento que no queramos seguirlas podremos romperlas de manera más contundente. El resto de las veces, podremos respetarlas. Quizás lo más difícil sea que no se nos escapen, que cuando nuestras fotos no las respetan sea porque así lo quisimos y no porque no nos dimos cuenta. A Emanuel y a mí nos apasionan los aviones. Quizás sea buena idea tener una checklist como los pilotos para seguir antes de exportar las fotos finales. Una lista así podría incluir: chequear exposición con el histograma, chequear líneas horizontales, líneas verticales, confirmar composición, estudiar posibles recortes, confirmar balance de blancos, chequear altas luces… Puede llegar a ser larga, pero revisar críticamente nuestras imágenes también es parte de nuestro trabajo.